La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha tenido un impacto sustancial en la incidencia de paro cardíaco y supervivencia. El desafío es encontrar el correcto

equilibrio entre el riesgo para el reanimador cuando se realiza la reanimación cardiopulmonar (RCP) en una persona con posible COVID-19 y el riesgo de supondría para esa persona el retraso en la aplicación de una RCP. Estas pautas se centran específicamente en pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19.

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